¿Vamos a quedarnos sentados con la mascarilla puesta a la espera de una vacuna? Mi abuelo solía decir que “el sentido común es el menos común de los sentidos”. Vivimos en una sociedad altamente “medicalizada” y parece que toda ayuda inmunitaria debe proceder del exterior. Mi pregunta es, así como el gobierno ha hecho campañas a nivel nacional sobre distanciamiento social y el uso obligatorio de la mascarilla, por ejemplo, ¿podría también hacer ese mismo tipo de campaña (y con el mismo presupuesto) poniendo énfasis en lo que el ciudadano de a pie puede hacer para potenciar su inmunidad? Por si algún día se les ocurre, he aquí algunas ideas, muy sencillas (aunque potencialmente desastrosas para la industria alimentaria). Empecemos:

  • Evita el azúcar blanco. El azúcar refinado es uno de los grandes depresores del Sistema inmune. Hay estudios que demuestran que tras ingerir 100 gr de azúcar blanco, bajan las defensas un 50% durante 5 horas.
  • Evita los alimentos industrializados, en especial los carbohidratos refinados (azúcar, harinas blancas, pasta blanca, refrescos, chocolate, bollería industrial).
  • Evita la miel, el alcohol y reducir las frutas y sobre todo los zumos de frutas (carentes de fibra). Las frutas contienen mucho azúcar y producen una subida brusca de glucosa en sangre. Evitar en especial los zumos comerciales y las frutas tropicales.
  • Elimina o reduce los lácteos, sobre todo la leche y el yogur, pertenecen al grupo de “alimentos yin” (=debilitan y enfrían). La leche en concreto es muy indigesta y altamente alergénica, por ser un producto diseñado para nutrir a la cría de otro mamífero, durante únicamente la lactancia. Es decir, es de alta especificidad biológica y al ser ingerido crea un estado de inflamación generalizado de las mucosas pulmonares, gástricas e intestinales. Como consecuencia, causa un desgaste y agotamiento por “estrés” inmunológico.
  • Toma Alimentos Vivos: Sigue una dieta basada en cereales integrales, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y algas. La meditación y el ayuno intermitente también ayudan a incrementar notablemente las defensas naturales del cuerpo.
  • Toma más verduras: hasta el 50% de tu plato podría/debería ser de verduras poco o ligeramente cocinadas, dando prioridad a las verduras de hoja verde (hojas de nabo, kale, col, apio, brócoli, puerro, etc). Las verduras crudas dependerán de nuestra fuerza digestiva y la época del año (mejor en verano).
  • DESAYUNA BIEN: Desayunar cremas de cereales en versión salada y evitar los desayunos llenos de azúcar, frutas y carbohidratos refinados. Incluir fibra, grasa y proteína (p.ej. un buen pan integral con aceite de oliva y aguacate, o barquillos de endivias con humus, etc).
  • Incluye grasas de calidad, Omega 3, que nos protegen. Favorecen el buen funcionamiento del sistema inmunitario, así como el sistema nervioso y el circulatorio. Estos tres sistemas funcionan en sinergia para promover una buena inmunidad. Ejemplos:
    • Aceite de Oliva Virgen Extra de Primera Extracción en Frío.
    • 1 c.c. de Aceite de Lino Virgen Extra de Primera Extracción en Frío. antiinflamatorio y fortalecedor de la inmunidad.
    • Semillas de girasol, de sésamo, calabaza, almendras, nueces.
    • Pescado azul (sardinas, caballa, salmón).
  • Come menos: Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.

Continuará en la entrada La Inmunidad del Sentido Común (II)