Las 8 cosas que tu prisa y tu salud necesitan

Me gustaría traer a colación unas reflexiones sobre la sociedad en la que vivimos y nuestra relación con la comida en sí: nuestro alimento.

Partamos de la base de que la sociedad somos todos. Somos corresponsables. Si tenemos en cuenta que nuestras opciones y decisiones están basadas en la información de que disponemos, podremos entender que los grandes poderes busquen sin cesar el control de los medios de información. A través de ellos se traduce la ideología, las ideas de la gente. Y, por si no lo sabíais, en realidad somos lo que pensamos, porque hacemos lo que pensamos. El control de la información es “la gran herramienta de poder”, porque formamos nuestras opiniones, actitudes y patrones de comportamiento basándonos en toda aquella información con la que se nos bombardea diariamente a través de los medios.

Vivimos en la sociedad de la información. Noam Chomsky lo dejó muy claro. Pero el exceso de información es desinformación. La manipulación mediática se basa en la desinformación, que deriva en manipulación. Y una persona en esa circunstancia es fácilmente manipulable. Estamos saturados. No llegamos a todo.

Pero ¿sabes la buena noticia? No tenemos por qué.

No es algo nuevo. Desde hace ya unos años, el mundo de la nutrición se ha puesto muy de moda. ¿Casualidad?

No existe una única causa. Infinidad de “reality shows” (master chef, pesadilla en la cocina, etc), han aparecido en la televisión, haciendo de la comida un atracción más, que a menudo nos distrae de lo verdaderamente importante y que subyace a toda la parafernalia mediática. Como todo en la vida, la verdad, lo auténtico, la esencia, está en lo profundo, en el interior. Y no necesita publicidad ni una puesta en escena espectacular.

Recuerdo a mi profesor, Bill Tara, decir en una de sus clases que a la industria alimentaria le gusta mucho la confusión y las medias verdades. Un consumidor harto que diga “¡uno ya no sabe a quién hacer caso!” es un objetivo cumplido. Es decir, ¿qué hay detrás de las cortinas de humo que tan convenientemente crean la lucrativa confusión en el consumidor y en el ciudadano de a pie? ¿Estamos banalizando algo tan importante como la alimentación, al comunicarla a través de estos “shows” y “pasatiempos”?

Mi tesis es que . Cuando se busca desviar la atención sobre un tema, una forma muy efectiva de hacerlo es, aunque parezca contradictorio, convertirlo en una atracción, poner todos los focos de atención sobre ello, pero no en lo importante (a mi juicio, nutrientes, formas de producción, cultivo, huella de carbono, justicia medioambiental y social, etc), sino en lo fútil, en lo banal, para así obtener carnaza mediática que cosifica y empaqueta emociones, lágrimas, risas y emociones a gusto del consumidor.

En los medios leemos cosas como que el tiempo dedicado a la compra de alimentos y a la cocina ha disminuido considerablemente en España. Para un 46% de españoles los principales motivos son la falta de tiempo para cocinar o hacer la compra.

La realidad es que no tenemos tiempo para cocinar. ¿Cierto? No se nos enseña ni se nos educa sobre la relación entre la comida y la salud. En Japón esto llama muchísimo la atención cuando aprenden sobre Occidente. Y, si lo pensamos bien, la principal actividad del ser humano en esta vida es nutrirse para sobrevivir y mantener la salud y la felicidad.

Pero ¿sigue siendo esa la prioridad? Hubo un tiempo en el que trabajábamos para poder comer. Hoy en día se podría decir que trabajamos para “trabajar”, porque luego llegamos a casa, y no nos quedan fuerzas ni ganas para hacer aquello para lo que trabajamos: comer, estar sanos y felices. ¿No es esto una absurda contradicción?

En un mundo en el que la comida se ha convertido en un show mediático, la realidad es que cada vez cocinamos menos y comemos peor. Y sin embargo, el tema de la comida está hasta en la sopa. Hemos convertido nuestro alimento, salud y felicidad en una píldora mediática que consumimos para ignorar el hecho de que, en realidad, no sabemos nada de cómo nutrirnos ni cómo cocinar. Ya no conocemos los tiempos de la naturaleza, la tierra que nos da la vida, que crea el microbioma de nuestros intestinos, cuya flora es un ecosistema en estado de emergencia. ¿Cómo podemos equilibrarnos consumiendo productos que vienen del otro lado del planeta, de climas opuestos al nuestro, conservados en atmósferas controladas, que llegan a nosotros de puro milagro gracias a las maravillas tecnológicas del transporte moderno?

Comemos pensando en lo que nos dicta nuestro paladar y no lo que nos dicta el sentido común, sin hablar del corazón.

¿Qué puedes hacer si tu vida es un caos pero quieres conservar tu salud, comer y vivir de forma más responsable, sin renunciar a la calidad de los alimentos? Te damos 8 pasos que te ayudarán en tu día a día.

  • COCINA BOTES de granos (arroz, mijo, cebada, quinoa, trigo sarraceno, etc) y legumbres (garbanzos, azukis, lentejas, etc) en conserva o en cocción angélica. Esto viene genial para llevarte comida de viaje.
  • TEN SIEMPRE arroz cocinado en casa. Es muy fácil de hacer. Lo pones a hervir y te olvidas. Mientras tanto, puedes ir haciendo cosas. Después lo puedes conservar fuera de la nevera hasta dos días, si no, en la nevera. Puedes usar las sobras para elaborar riquísimas hamburguesas, bolas, etc. Ten en cuenta también que hay granos más blandos (mijo, quinoa, bulgur, sarraceno, amaranto) de más corta cocción (20 minutos)
  • COCINA UNA LEGUMBRE CADA SEMANA y úsala para diferentes preparaciones. Tener legumbre ya cocinada es una gran ventaja. Puedes hacer un paté y ya tenerlo listo para consumir. Otro día, una sopa. Otro día, un estofado, o una hamburguesa. Cambia de legumbre cada semana (garbanzos, lentejas, azukis, etc).
  • 80% PLANIFICACIÓN, 20% EJECUCIÓN: Tener el menú preparado antes de cocinar nos ayudará a cocinar más rápido y eficazmente porque sabremos lo que queremos hacer. No tenemos por qué tener todo el menú planificado para toda la semana, pero es importante saber cada día lo que vamos a hacer según nuestra condición, estilo de vida, necesidades, etc.
  • COCINA LAS VERDURAS CADA VEZ QUE COMAS. Este alimento, es importante que sea recién cocinado para así poder aprovechar todos sus nutrientes. ¡Métodos como el escaldado sólo te llevarán 5 minutos!
  • VE FREGANDO al cocinar, así no se te apilarán los utensilios en el fregadero. Al terminar, la cocina debería estar absolutamente limpia y en orden.
  • PLANIFICA QUÉ COCINAR CON UN DÍA DE ANTELACIÓN: ¿Quién no se pasa todo el día fuera de casa? Si es así, podemos preparar las “cocciones largas” del día siguiente mientras disfrutamos del relax de nuestro hogar después de la cena. Son preparaciones que no requieren nuestra atención: Granos (p.ej. arroz) para el mediodía, una crema de cereal (desayuno), alguna legumbre (p.ej. lentejas), un estofado de verduras, una sopa.
  • PON CONSCIENCIA E INTENCIÓN. Vivir el momento, el “aquí y ahora” es un trabajo a tiempo completo.

Puedes hacer click aquí para descubrir opciones de comida sana y equilibrada. Hasta el próximo post, me despido no sin antes recordarte que… ¡eres libre de utilizar el poder de ser consumidor!

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