Entrevista a Agnés Pérez

Cómo fue tu encuentro con la macrobiótica?

De más joven era bastante rebelde y aún lo sigo siendo. Siempre he buscado alternativas y soluciones a los modelos de vida que no me convencen o a lo que no me hace sentir bien. A los 24 años me hice vegetariana por motivos animalistas y ecologistas, y me fui a vivir al campo pensando que esta podría ser una buena aportación personal al decrecimiento del consumismo y una manera de vivir mucho más ética. Cuando acabé los estudios universitarios en 1991, dos meses después ya estaba trabajando como docente en programas de formación ocupacional, padeciendo de carga física e intelectual derivadas del estrés. Me dolía la espalda y además sentía que no rendía al óptimo de mis posibilidades a causa del cúmulo cotidiano de cansancio y tensiones. También me notaba dispersa y que no aprovechaba el tiempo de manera óptima. La necesidad inconsciente de dar un giro de 180 grados a mi vida me llevó a estudiar nutrición ya que una voz interna me decía que no estaba equilibrada ni me sentía feliz y así fui a parar, de la mano de una muy buena amiga, a la primera formación de medicina oriental y macrobiótica que impartió en Valencia en el Dojo Zen Antonio Areal. Todo lo que escuché y sentí allí me pareció coherente y no sólo coincidía con mis ideales sino que me removió profundamente, así que decidí cambiar en la dirección de la orientación recibida practicando yoga y rejustando mi alimentación.
Los inicios fueron duros ya que hace 25 años era difícil encontrar la variedad de productos ecológicos e integrales que hay ahora. Tampoco existía la oferta de formaciones y cursos actuales ni tantos profesionales disponibles para acompañar en el camino del aprendizaje y de la transformación personal, pero la vida siempre nos guía, si nos dejamos fluir con quién y dónde estar, así que, después de experimentar por mi cuenta durante 6 meses la cocina macrobiótica con la única ayuda de unos apuntes que me habían dado en una consulta y sin ninguna idea de la teoría, notaba que no progresaba por falta de información y me dije: “he de estudiar”. Desde entonces, ni he parado de formarme ni ha habido vuelta atrás en mis hábitos de vida.



IMG-20140420-WA0003 - copia¿Qué responderías a alguien desconocido que preguntase “qué es la “macrobiótica”?

La macrobiótica la siento como un camino de vida adaptable a todas las personas con inquietudes de evolución. Abarca desde lo material a lo espiritual y es una forma de entender la vida. Es accesible a todas las personas. Incluye desde la alimentación que es por lo que más se la conoce, técnicas que ayudan a una mayor consciencia corporal y también a regular la energía, la comprensión de todos los fenómenos del Universo y de los pasos que llevan a la consecución de la Libertad Infinita a través de su parte más filosófica hasta la ecología-soberanía alimentaria.

Hoy día se puede decir que la palabra macrobiótica ya no es extraña para la gran mayoría, aunque sí creo que aún hay ciertas malinterpretaciones (como por ejemplo que es una dieta rígida, espartana y que puede provocar carencias de nutrientes) y falsos mitos a su alrededor como que es cara o una dieta para que artistas y personas famosas estén más atractivas.
Si una persona no ha oído hablar de la “macrobiótica”, le diría que se escuche y sienta si necesita hacer algún cambio en su vida. Luego, que sienta qué aspecto más concreto de su persona quiere mejorar y en el caso de que esté dispuesta a hacer cambios, que acuda a cursos de cocina y que lea libros de macrobiótica. El estudio y práctica de la macrobiótica es de gran ayuda para sobrellevar la vida y elevar la consciencia. De hecho, en sus inicios, George Ohsawa siempre la propuso como una herramienta para la evolución personal y esto es lo más interesante que nos puede aportar si se practica sin dogmas y con un profundo conocimiento de sus fundamentos. Si una persona se quiere iniciar, le diría que empiece a su ritmo, definiendo y atendiendo sus prioridades. Que un cambio, si es coherente y se siente positivo, lleva a más cambios positivos. Evidentemente, la alimentación adecuada es una parte importante del bienestar y equilibrio general, pero también son importantes el estilo de vida que llevamos (nivel de estrés, descanso, relaciones sociales, ambiente laboral, lugar en el que vivimos y con quién, ejercicio físico…) y nuestras proyecciones mentales (hacia donde enfocamos nuestros objetivos, cómo vivimos nuestras emociones, saber observarnos con una actitud neutral…).
Le diría que la vida es una sucesión de pruebas para auto-superarnos y que ninguna circunstancia, por adversa que sea va en nuestra contra sino que viene para que reflexionemos sobre qué y cómo podemos mejorar.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de otras “dietas”, por ejemplo el veganismo o el vegetarianismo…?¿no es lo mismo?

El vegetarianismo descarta el consumo de carne y pescado, pero admite huevos y/o lácteos.
En mi opinión, el veganismo es un estilo de vida que rechaza el sufrimiento animal y por tanto evita consumir todo lo derivado de animales en la alimentación, vestimenta, productos de higiene y cosmética, etc. Y punto para muchos veganos. Algunos pocos veganos extienden su sentido de la ética al medio-ambiente y/o lo conciben como una postura política. En un principio, puede que una persona vegana se ocupe de mantener un buen equilibrio en su alimentación o no, y que coma cualquier cosa que no contenga animales sin tener en cuenta el aporte necesario de nutrientes para la salud, ni el equilibrio energético en su dieta, consumiendo además productos de baja calidad, refinados, procesados, con pesticidas y conservantes artificiales como los que se venden en supermercados. Esta actitud acaba pasando factura.
La macrobiótica, al igual que el veganismo no son dietas sino maneras de entender la vida. La macrobiótica no sigue dogmas estrictos pues se basa en el Principio Único y puede ser vegana o no. Hay personas macrobióticas que son también veganas y animalistas.
El propósito de la macrobiótica, según George Ohsawa, es la lbertad infinita y la realización de nuestros sueños personales o de nuestra misión. Cambiando nuestra forma de comer y adaptándola a nuestras necesidades podemos crear la condición óptima para desarrollar todo lo que nos toca hacer en la vida.
A menudo las personas están nutriendo creencias y actitudes que refuerzan mediante el consumo de ciertos alimentos o manera de comer que no son favorables para su desarrollo personal y se limitan a si mismas sin ser conscientes de ello. Actúan en base a un nivel de consciencia que no es Libre (Mecánico, Sensorial, Emocional, Intelectual o Ideológico).
Opino que la macrobiótica NO ES un culto, ni una religión, ni un sistema de curación del cuerpo-mente, ni una dieta en la cual se come cereales integrales y productos del Japón, ni una dieta que clasifica los alimentos en buenos o malos, ni una dieta de moda entre famosos.

Sí tiene que ver con:

  • ECOLOGÍA I RESILIENCIA
  • ECONOMÍA DE VIDA/ decrecimiento o bajo consumismo
  • CONSCIENCIA: la macrobiótica abarca todos los aspectos del ser y de la vida que podemos comprender a través del YIN-YANG / 5 TRANSFORMACIONES
    • Las fuerzes antagónicas se complementan y forman la unidad.
    • Yin y yang son etapas opuestas de un ciclo de estados y nada en el mundo natural se escapa de esta relación de opuestos.
  • COMER EN ARMONÍA CON nuestra constitución y condición, el clima y la región en la cual vivimos, con las estaciones del año, nuestra actividad física e intelectual, con nuestra edad y biología.
  • ADAPTABLE A TODAS LAS PERSONAS.
  • DESARROLLO SOCIAL A TRAVÉS DEL COMPROMISO CON LA PAZ.


IMG_20161222_110430A menudo se acusa a la macrobiótica de ser una “religión” sin fundamento científico ¿Qué dirías a los que afirman esto?

Ser o no religioso va con la persona, que puede practicar o no macrobiótica. Hay personas religiosas y macrobióticas. Y personas macrobióticas no religiosas . A quienes afirman que no tiene fundamento científico, les diría que si lo necesitan, que la practiquen durante al menos siete años y luego hablen desde su propia experiencia. Verán lo que es cambiar la memoria celular y vivir con mucha más calidad.
La difusión de información en contra de muchas cosas que pueden transformar la vida de las personas haciendo que dejen de ser autómatas y manipulables porque las fortalecen interiormente está a la orden del día en los medios de comunicación más comunes. La validez científica es la gran excusa para infundir miedo o descalificar todo lo que no está demostrado por ella, pero paralelamente a esta labor manipuladora de los grandes medios de comunicación, ya existen canales de poderosa información alternativa que también han demostrado que detrás de muchos estudios científicos existen intereses económicos y que bastantes esudios son financiados con objetivos comerciales.
George Ohsawa apostaba por el “non-credo”, es decir, por experimentar en carne propia, observar y sentir qué es lo más adecuado. La experiencia propia y la observación del efecto de la macrobiótica en personas de nuestro entorno es la mejor prueba científica de todo lo que aporta. Hoy día, millares de personas pueden aportar testimonios sobre su eficacia.

¿La alimentación macrobiótica es nutricionalmente adecuada?¿Obtendré los nutrientes básicos esenciales como proteínas, vitaminas, etc?

Sí, a nivel de nutrientes es totalmente adecuada y completa si se lleva a cabo habiendo estudiado sus fundamentos y cocinando de manera variada como lo puede ser cualquier otro tipo de alimentación variada y equilbrada. Incluso afimo que es más equilibrada que una dieta tradicional pues descarta los alimentos refinados, con pesticidas, el azúcar y el exceso de proteína animal y además tiene en cuenta la energía vibracional de los alimentos, corte de las verduras y estilos de cocción. En 25 años que llevo comiendo alimentos integrales, mayormente vegetales y aplicándome el Principio Único, no he tenido jamás carencias nutricionales.
En la pirámide macrobiótica podemos encontrar todos los grupos de alimentos imprescindibles como son:

  • HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados ( pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…). melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…
  • PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra y derivados: seitán, tofu, tempeh. Frutos secos. Pescado y huevos ocasionalmente si son necesarios.
  • LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz, mantequillas de frutos secos.
  • MINERALES (calcio): algas, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras verdes…
  • VITAMINAS: frutas, verduras… B12: pescado.

A menudo madres preocupadas me preguntan ¿la práctica macrobiótica es segura para los niños?¿no es peligroso que sigan una dieta macrobiótica?

Los niños comen lo que se cocina en casa y a veces lo que ven que comen sus compañeros de colegio. Si un/a niño/a ha crecido en el seno de una familia que ya comía alimentos integrales, frescos y ecológicos antes de concebirle, no tendrá problemas en adaptarse a esta alimentación. En cambio, si las madres y/o padres se introducen en la macrobiotica durante la época de crecimiento del niño/a, no deberían exigirle que cambie repentimentamente también su alimentación sino dejarle que vaya eligiendo lo que le gusta ofreciéndole una alimentación flexible y abierta.
La práctica de la macrobiotica no sólo es segura para los peques sino que les aportará más salud que el modelo de alimentación moderno en el que sobra azúcar, grasa, proteína animal y faltan cereales integrales, legumbres, verduras y frutas frescas de temporada. Este modelo de alimentación de supermercado tiende a potenciar la comida rápida e ingredientes tanto innecesarios como perjudiciales, mientras que la macrobiótica pretende recuperar la cocina en casa a base de alimentos naturales y hábitos de vida saludables.

¿Va la macrobiótica contra la medicina que se practica en los hospitales?

En absoluto. Macrobiótica y medicina alopática son dos opciones necesarias en caso de enfermedad. Los métodos a los que recurre cada persona para curar o sanar una posible enfermedad o dolencia, son personales. Cada paciente debería poder elegir con libertad el camino de curación que siente que es adecuado en cada momento, libre de miedos tanto hacia la fiabilidad de métodos naturales como libre de miedos a los posibles efectos secundarios de la medicina alopática. La medicina alopática nos aporta unas herramientas y la medicina natural otras. Cada vez son más numerosos los profesionales sanitarios que vienen a formarse en medicina oriental y macrobiótica; en mis cursos afortunadamente siempre hay médicos, enfermeros, parteras… que vienen a completar su formación universitaria y post-universitaria sensibilizados con la relación de la alimentación y los problemas de salud y con la gran importancia que tiene la alimentación en la fase de recuperación de enfermedades. Han comprobado que la macrobiótica potencia cambios positivos y la van introduciendo en sus consultas con el fin de dar una atención más holística a sus pacientes.
Yo también me apoyo en los diagnósticos de los médicos y en su opinión para afinar con los consejos sobre alimentación y estilo de vida que doy.

¿En tu opinión, a qué retos se enfrenta la macrobiótica en el futuro?

A casi los mismos que se viene enfrentando hasta ahora:

  • A fluir adaptándose a los cambios sociales y climáticos sin perder sus fundamentos.
  • A encontrar su lugar en cada parte del mundo respetando y transformando las gastronomías populares en más saludables.
  • A seguir expandiéndose más allá de las modas dietéticas. Muchas personas empiezan a profundizar en la macrobiótica a través de los interesantes cambios personales que experimentan variando pautas de alimentación. A otras les llama la suculencia que ofrece la cocina macrobiótica. ¡¡Qué bien poder mejorar el nivel de energía, la salud personal, la relación con el entorno y darnos placer comiendo sano!! ¿Pero qué pasa con nuestra contribución personal en la ecología? ¿Comprar productos ecológicos y comerlos aplicando el Principio Único para mejorar nuestra salud es suficiente? ¿Nos quedamos aquí o queremos ir un poco más allá implicando nuestro modo de vida en sostener el planeta aplicando decrecimiento a nuestras vidas? Para alcanzar este objetivo, Ohsawa utilizaba para sintetizar su sistema alimenticio y de vida la noción de vivere parvo, es decir, “vivir sólo con lo que es necesario”.
  • A contribuir en la SOBERANÍA ALIMENTARIA, que se entiende como “la facultad de cada Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria”. La soberanía alimentaria constituye un posicionamiento político y económico frente al actual desarrollo de la industria agro-alimentaria y propone recuperar la tradición agrícola para abastecer a las poblaciones desde sus propios campos, pudiendo controlar y decidir cómo se cultiva, el origen de los alimentos y por tanto su calidad, evitando manipulaciones genéticas y comerciales sobre los mismos.

Estos son los mayores retos en mi opinión, ya que cuando algo se populariza y empieza a convertirse en una moda, corre el riesgo de perder su esencia auténtica.
Por poner un ejemplo, espero que con la macrobiótica no ocurra lo mismo que está ocurriendo con la ecología, que concebida como algo muy cool se ha convertido en una marca en la cual se confunde el no uso de pesticidas con el negocio capitalista que a menudo importa verduras con certificado ecológico maduradas en cámaras y que vienen de otros países en transportes que usan petróleo, que vende productos con certificado ecológico en supermercados adheridos a multinacionales que son parte del lobby agro-alimentario, favorecen el uso de transgénicos, la esclavitud humana, y más detalles paradójicos que nada tienen que ver con la ecología profunda y son de una gran incoherencia.
Lo que espero, es que la macrobiótica siga siendo una vía para la transformación personal y social, para crear un mundo de paz, un mundo mejor y más justo.

¿Dónde la desarrollas tu actividad?¿Cómo es tu forma de trabajar?

Doy cursos en dos espacios. Ca l’Agnès está en Cubelles, un tranquilo y bonito pueblo costero a 50mn Barcelona y a 40mn de Tarragona, con buenos accesos en tren y por carretera y también el Llíber (Alicante), en una bonita casa típica valenciana, con patio de piedra, huerto y Riurau en una de las calles principales de este pueblo de la Marina Alta (provincia de Alicante).
Os ofrezco compartir en estos espacios cursos, charlas y consultas personalizadas para nuestro crecimiento interno.
Contacto: agnesmacrobiotica@gmail.com / Tlf: 638 893 371
www.agnesperezmacrobiotica.com

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