QUÉ ES EL APIONABO, POR QUÉ DEBO UTILIZARLO Y CÓMO COCINARLO.

El apio-nabo es la raíz de un tipo de apio, de la zona mediterránea y el norte de Europa, pero es bastante desconocida en la cocina española.

También se le conoce por su nombre francés (céléri). Se diferencia del apio corriente (del que se aprovecha sobre todo el tallo y las hojas) en que se usa su raíz bulbosa, que suele ser de color marrón claro y bastante grande (hasta 1 kg. de peso). Este tipo de apio tiene también hojas pero son más pequeñas y no son el objetivo último de su cultivo, sino el bulbo.

Su sabor te sorprenderá, porque es un poco dulce y recuerda al perejil y al apio. Vamos a ver por qué es interesante:

NUTRICIONALMENTE

Si nos fijamos sólo a nivel nutricional (aunque ya sabemos que esto sólo es la punta del iceberg), vemos que es bajo en calorías (42 Kcal por 100g).

  • Contiene muy pocos carbohidratos (sólo un 5%) y, además, su contenido en grasa es mínimo y es bastante bajo en proteínas.
  • Rico en vitamina K (liposoluble, que participa para metabolizar el calcio) y C (antioxidante y que “reconstruye” la vitamina E (antioxidante por antonomasia). Pone disponible el hierro para ser aprovechado por el organismo (y prevenir cardiopatías) y participa en la limpieza hepática. Así mismo, también ayuda al sistema nervioso e inmune por su contenido en vitamina B6, muy importante funcionalmente para los aminoácidos).
  • Es interesante su contenido en apigenina, un flavonoide que ayuda a prevenir el cáncer.
  • También contiene minerales: Además del fósforo (componente de huesos y dientes y sistema de control del equilibrio ácido-base sanguíneo), contiene potasio y destaca el manganeso, un oligoelemento que activa las enzimas que metabolizan grasas y carbohidratos.

VISIÓN GLOBAL

Ya sabemos que en la naturaleza nada funciona de manera aislada, y los alimentos y sus nutrientes no son una excepción. Sus sinergias a menudo hacen que la “el todo sea más que la suma de las partes” (Aristóteles), así,  podemos ver que el apio-nabo:

  • Está indicado para adelgazar y en caso de diabetes. Como contiene poca cantidad de hidratos de carbono, es un sustituto ideal de la patata (que es una solanácea).
  • Es bueno para los huesos y previene la osteoporosis gracias a la presencia de la vitamina K y su interacción con el calcio.
  • Ayuda a depurar el organismo: las vitaminas C y B6 favorecen la limpieza hepática a la vez que el potasio impide la retención de líquidos.
  • Es regulador de la tensión arterial gracias al potasio.

¿…Y ENERGÉTICAMENTE, ES MÁS YIN O MÁS YANG?

Más allá de la dietética, sabemos que los alimentos son mucho más que una suma ordenada de nutrientes. La macrobiótica nos habla del efecto energético, de esas características que nos hablan, por ejemplo, de si un alimento nos va a debilitar o refrescar, o por el contrario nos va a tonificar y calentar, entre muchos otros aspectos. 

Ya sabemos que nada es yin o yang si no se compara con otra cosa. Para saber qué propiedades energéticas tiene un alimento debemos observar aspectos como el color, el sabor, el contenido en agua, el clima donde se cultiva, dirección y velocidad de crecimiento, textura, etc. Debemos observar el conjunto y determinar qué características sobresalen.

Sabemos que tiene una piel muy dura y es muy resistente al frío (características yang). Se cultiva durante el otoño e invierno y en el norte de Europa, clima y zona yin (con humedad y frío). Este tipo de clima nos provee de alimentos yang, que tonifican, calientan y nos ayudan a mantener el calor interno y protegernos de las inclemencias.

Por otro lado, vemos que tiene una textura fibrosa y es de color marrón. No crece muy profundo, ya que el bulbo se queda más o menos por debajo de la tierra, como una cebolla, así que su energía yang no es tan pronunciada como la de una zanahoria o una bardana. Podríamos concluir que es un alimento bastante equilibrado que podemos incluir en nuestra día, si no diariamente, semanalmente, siguiendo métodos de cocción más yang (salteados largos, horneados, pickles, en sopas, rebozado y frito, etc).

¿Y CÓMO LO COCINO?

La buena noticia es que lo puedes utilizar como si se tratara de una patata. Es decir, lo puedes usar en cremas, , fritos, tempuras, horneados, purés, etc.

Para cortarlo, hazlo de mucha maneras posibles: en dados grandes, dados pequeñitos, en juliana, estilo papa brava… ¡la imaginación y creatividad al poder! Aquí te dejo un vídeo ilustrativo que he encontrado.

Las recetas posibles son interminables, igual que con cualquier raíz o tubérculo. Pruébala en su forma más sencilla, como crema de apio-nabo con cebolla, sencilla y suave. O también,  con boniato y/o calabaza, para hacerla nutritiva y digestiva, o combinada con hinojo para que tenga un efecto más depurativo si cabe.

Por mi parte, no puedo despedirme sin desearte que pruebes el apio-nabo y lo incorpores a tu dieta para beneficiarte de todo lo que tiene y dejarte una receta que seguro que te va a encantar. ¡No dejes de probarla y contarme cómo te ha quedado!

¡Un abrazo grande y hasta la próxima!